viernes, 19 de septiembre de 2008

Bruno Galindo y su Sidetour

Sidetour 2008. Cartel Oficial


Mañana comienza uno de los recorridos periodísticos freakos más fascinantes del fin del verano.O algo así. Se trata, queridos y desconocidos, del Sidetour que Bruno Galindo y Albano Cruz desarrollarán hasta el 28 de septiembre por las más inmundas carretras comarcales españolas a bordo de un Sidecar.
Trasunto carpetovetónico del periodismo gonzo, el Sidetour es un viaje por "gasolineras inmundas * hostales sórdidos * clubes deleznables * campings inseguros * comida grasienta * noches al raso * letrinas de carretera * olor a sudor y falta de higiene * escupitajos y aceitazo * improvisación e imprevisibilidad * croonerismo y poesía * rebeldía y rock 'n' roll" (todo sic, que así lo manda y explica mi admirado hermano gusano BG). Fue este verano, cuando lo recibimos en casa que nos contó ésta su nueva experience donde el Don Simón picado sustituirá al mezcal y donde Hunter S. Thompson será una pegatina virtual en el chasis del cacharro.



Como no hay viaje sin banda sonora, Bruno -periodista, escritor, poeta, viajero, spokenwordista, creatorman, Gusano Miserable y Presidente Honorífico de la WWW, World While Worms- ha encargado al prolífico y genial músico Conde la banda sonora del sidetour (http://www.myspace.com/misterconde), para que todo aquel que la escuche imagine la odisea de nuestros centauros del macadam, buscando un hostal de mierda con olor a ozonopino donde echarse la noche a 12 euros y cintas de Georgie Dann. Conde es otro grande. Pero ya lo contaré en otro post.



Dará Bruno crónica diaria del sidetour en su página -o eso pretende- que se llama así: http://www.brunogalindo.com/. También se dará en http://www.andanteconmoto.wordpress.com/. O eso dicen antes de partir, que será cosa de verlos gripados en el Puerto de Pajares, con salivilla pegada en las comisuras de los labios.



Como patrocinadores, nos acabamos de apuntar desde estas crónicas de androide, aportando la generosa cantidad de veinticinco gritos animosos con el lema "¡ese Bruno, ese Bruno, hey!" a repartir durante el recorrido. Y, como regalo, siete "mia que tenéi güevo... recitados con piel de gallina.



Nunca, desde la epopeya de Ernesto Guevara, antes de ser el Che, en sus Diarios de motocicleta o desde el simbólico viaje de A Straight Story donde un anciano ranchero viaja a lomos de una segadora para reencontrarse con su hermano, nos habíamos enfrentado a semejante periplo antropológico y Pinito del Oro. Vivaspañacoñño. Zeis nuestro jéroe.




Éste es Bruno. Hace un año, en la Feria de El Palo (Málaga). Preparándose para la odisea.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El amor es la ley


Miranda y yo nos estrenamos como pareja artística de hecho esta tarde, en una exposición colectiva. Nos hemos bautizado como Miranda H y nuestro trabajo se llama El amor es la ley: una serie de quince fotos obtenidas en un viaje al Cabo de Gata que hicimos durante la Eurocopa con sus amigas Yolanda y Valentina. Aunque en la muestra sólo se pueden ver tres fotos por participante -hay once en total: Emilio Mula, Laura Brinkmann, Jorge Cosmen, Andrés Gómez, Delablanc, Mateo García, Mariano Galán, Tania Ramírez, Rocío Verdejo, Marcos Salas y Miranda H- nosotros hemos propuesto una especie de instalación con un álbum de fotos rojo, antiguo -era en el que mi madre pegaba sus fotos de novia y jovencita- donde se contienen, ilustrando la línea narrativa que proponemos, las 15 fotografías, acompañadas cada una de un verso extraído del poema El amor es la ley, original de Miranda H, que también puede leerse en el álbum. Es a la vez un poema-objeto, un recuerdo a la manera de mirar las fotografías con los álbumes antiguos, un álbum de cromos y un story board de la película que contamos.





La muestra se inaugura en la sala de la Sociedad Económica de Amigos del País (Plaza de la Constitución, 7) de Málaga. Se llama dAaB NaritaNews. Incursión en 11 realidades en tránsito. La organiza el estudio de diseño Narita, que dirige un amigo nuestro, artista gráfico, diseñador, fotógrafo y videoartista, Emilio Mula. La idea era trabajar en la idea de viaje, de tránsito. Se planteó como un juego a cada cual. Invitaron a Miranda sola pero al cabo empezamos a trabajar juntos y el azar hizo que naciéramos como colectivo/dúo uniendo nuestras formas de mirar, de contar, de imaginar y de decir.





En este enlace, http://www.narita.es/, pinchando abajo de la página, en el link de cada autor podéis ver los trabajos de cada cual. Se puede visitar hasta el 14 de septiembre y viene con el patrocinio de la Delegación en Málaga de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Como no sé qué pasa que no me deja el blog colgar el link os lo pongo así: es la página de narita y es las tres w punto, narita, punto, es. ¿Vale?





Y éste es el poema que acompaña a las fotografías. Os vemos por allí:



El amor es la ley.
Reina en las raíces del deseo,
alienta los volcanes y el océano,
y vuela más alto que las pieles en solsticio.

Tiene amor su razón más allá de los géneros,
del sexo donde rastreamos su fiereza:
traspasa identidades,

derroca juramentos y promesas,
tensa horizontes, imagina tierras de conquista
y pinta playas sin retorno.

Sin amor, sin su ley, es cáscara el presente,

el pasado es un cuento
y el futuro
es un perro anclado a su desdicha.

Sí. El Amor es la Ley.
Es bueno recordarlo.





martes, 26 de agosto de 2008

Benijo




En la casa que Eva G nos alquiló en Benijo (Tenerife) (http://www.lorural.es/tenerife/casaconduende/index.html) latía una energía especial. Tras una noche de sueños extraños y revolturas interiores en una casa con tanto encanto como desafío, desde el acantilado fuimos bajando a aquellas playas extraterrestres y volcánicas que se abrían como desde otro tiempo. Esta hermosa foto de Miranda se tomó esa mañana. Hace ocho días.

Eduard Punset: "El altruismo será la mentalidad del futuro"




Acaba de salir publicada en la revista de libros Mercurio una entrevista que realicé en junio a Eduard Punset. Enorme privilego. Creo que para lograr hablar con personas como este maraviloso divulgador científico me dediqué durante años al periodismo. Aún sigo en ello, aunque con menos asiduidad y no a tiempo completo, como hasta hace muy pocos años. Aunque la versión impresa está bastante más resumida que ésta, como aquí no gastamos papel, la cuelgo completa. El azar hizo que, durante la recién acabada edición de la Feria de Málaga, cuando el Colegio de Farmaceúticos de la ciudad le impuso su medalla de oro y brillantes, yo anduviera con Miranda, ambos cuidados y guiados por nuestra amiga Eva G., por los alrededores del Teide, Garachico y los acantilados de Benijo. No diré que lo lamento porque la belleza e intensidad de nuestra visita bien merecen que me quedara con las ganas de estrecharle la mano a este hombre que nos ha mantenido en la última década pegados al sofá de madrugada, leyendo sus libros o viendo sus programas, recordándonos cómo la ciencia, y no la religión, es la que ha abierto puertas al progreso de la humanidad. Parar leerle a él on line y acceder a las webs de su programa Redes y de su empresa Smartplanet podéis pinchar aquí: http://www.eduardpunset.es/blog/. Las fotos son cedidas por la editorial Destino. Ahí van unas cuantas líneas.


Cuando, días después de esta entrevista (1), Eduardo Punset (Barcelona, 1936) apareció en su programa de Redes hablando de cáncer con su oncólogo Rafael Rossell, muchos se sorprendieron al ver al entrañable, abogado y economista catalán, máximo exponente actual de la divulgación científica en España, sin su ya emblemática cabellera blanca desordenada, casi símbolo del científico que vive en las Batuecas, casi homenaje al sabio despistado. Ahí, contemplando los efectos de la quimioterapia, los que no le conocíamos íntimamente aprendimos algo más de este hombre que va regalando lo que va descubriendo cada día a los demás: era capaz de aprender de su propia enfermedad y era capaz de hablar de ella sin exceso de emotividad sino como un biólogo hablase a otro de los descubrimientos que había realizado en su laboratorio. En este caso, su propio cuerpo. Permanentemente ocupado, viajando de un lugar a otro, proponemos al autor de los mayores best-sellers sobre temas científicos que se han editado en nuestro país (Cara a cara con la Vida, la mente y el universo, Adaptarse a la marea, El alma está en el cerebro, El viaje a la felicidad, El viaje al amor y, en colaboración con Eugene Chudnovsky y Javier Tejada, el reciente El templo de la ciencia, casi todas editadas por Destino) una charla por medio de las redes de silicio. Amable, como siempre, aquel antiguo político y eurodiputado, no parece inmutarse ante el éxito de sus miles de ejemplares vendidos, ni por sus decenas de premios y reconocimientos internacionales; ni tampoco preocuparse por la crisis económica, como en ningún momento deja de sonreír aun cuando sabe que el cáncer del pulmón es uno de los más difíciles de erradicar estadísticamente, quizá asumiendo como suyas las teorías sobre el impacto de la improbabilidad que el economista Nassim Nicholas Taleb hiciera en su libro El cisne negro. Es fácil imaginar su voz de contar cuentos y sus párpados recién salidos de la siesta mientras se le lee.


Pregunta: Revisando su biografía, vemos el perfil de un hombre apasionado por el conocimiento y el desafío constantes. Derecho, política, economía, docencia, divulgación, ciencia y tecnología, comunicación, filosofía... Para alguien tan inquieto como usted, después de más de diez años al frente de un programa pionero como Redes, ¿no se le plantean ahora nuevas necesidades y retos?


Respuesta: Con Redes he podido sugerir que era posible conciliar entretenimiento y conocimiento en un canal de televisión. Ahora me gustaría demostrarlo en otros soportes -periódicos o revistas-, y en otros ámbitos como el de la Educación o el trabajo.


Y, por cierto, ¿qué sorpresas o novedades nos esperan en la nueva temporada de Redes?


Mayor focalización en una idea considerada fundamental para el futuro de la gente; más flexibilidad en la realización de los programas; mayor grado de representación teatral y no sólo visual de los contenidos… En suma, más sorpresas y modernidad.


Imagine que un lector de esta revista, lector habitual de literatura, quiere adentrarse en el mundo de la divulgación científica, ¿podríamos darle un pequeño menú de iniciación con obras editadas en castellano?


Una introducción al debate científico que ha servido ya a mucha gente es mi libro editado en Destino: Cara a Cara con la Vida la Mente y el Universo. Es la síntesis de un trabajo de diez años conversando con los grandes científicos de este Planeta. Entre los libros más antiguos yo sigo recomendando El gen egoísta de Richard Dawkins para captar la transitoriedad y vulnerabilidad de la vida.


Si existiera una olimpiada por países de científicos y mentes pensadoras y usted fuera seleccionador olímpico español, ¿a qué científicos nuestros llevaría?


La ciencia es, por definición, universal y no distingue entre ellos y nosotros. La mayoría están localizados, provengan de donde provengan, en EEUU y Reino Unido. En el primer país, por las mejores oportunidades ofrecidas en la actualidad. Y en el segundo, por las oportunidades ofrecidas en el pasado, que no han desaparecido del todo.


¿Se podría hacer algo como Redes en las escuelas para aumentar el interés por el conocimiento de nuestros alumnos?


Se hará, sin duda alguna. Hace diez años, aunque yo lo dijera, no era cierto que la ciencia estuviera irrumpiendo en la cultura popular. Pero ahora sí es cierto. El armazón será el resultado de dos cosas: conciliar entretenimiento y conocimiento; así como mucha mayor cohesión entre la comunidad científica, el mundo industrial y el mundo político.


Llama la atención que ciertas cuestiones y materias básicas del conocimiento humano no aparezcan ni de soslayo en las escuelas. No se enseñan ni nociones de medicina (nuestra salud), de arquitectura (el habitar), de antropología (la reflexión sobre nuestra especie), de nutrición (somos, entre otras cosas, lo que comemos), de economía (seríamos menos peleles frente al estado y las corporaciones)... ¿Qué enseñaría usted en nuestras escuelas?


Hoy sabemos que la imprescindible reforma educativa pasa por "enseñar a aprender"; por "aprender a hacer," más que predicar. Aprender a comunicar a los demás y asegurarse de que a la edad escolar se llega, gracias al legado maternal, con la autoestima suficiente para lidiar con los vecinos y la curiosidad imprescindible para buscar el conocimiento y amor del resto del mundo.


Usted habla en El Viaje al amor de cuántos sufrimientos se evitarían si se enseñara a las personas desde niños que todas sus manifestaciones emocionales son un producto combinado de reacciones químicas, factores ambientales, relaciones con el afecto materno en la primera infancia y capacidad de adaptación al entorno. Viendo el dolor y desespero de las criaturas ante sus 'fracasos' amorosos, cree que hemos sido víctimas de una educación sentimental muy equivocada?


Es que no hubo educación sentimental. El mundo emocional formaba parte de la intuición y la intuición se consideraba hasta hace bien poco, irracional. No hay abismo entre las generaciones, como se ha dicho a menudo. Todas las generaciones están unidas por una ausencia alarmante de conocimiento para gestionar las emociones. Son analfabetos los mayores tanto como los jóvenes. ¿Quién sabe distinguir entre ansiedad -necesaria para estar en estado de alerta- y el miedo que corroe?


¿Cuáles cree que son las causas del auge de la divulgación científica? ¿Cree que se leen sus libros y se entienden sus programas o siguen estando dirigidos a una inmensa minoría?


Antes había muchos sabios por una parte -investigadores obsesionados con ampliar su propio conocimiento- y muy buenos payasos y entretenedores por otra. La merma del pensamiento dogmático y la comprensión pública de la ciencia requieren conciliar las dos cosas. Hasta ahora, salvo poquísimas excepciones como Carl Sagan no ha habido especialistas en conciliar entretenimiento y conocimiento en distintos soportes como el audiovisual, medios de comunicación o educativo. Estamos asistiendo al descubrimiento de una nueva especialidad que hace accesible a la inmensa mayoría lo que parecía destinado solo a las grandes minorías. Por fortuna, hoy existen ensayos científicos que se venden como libros de ficción sin renunciar al rigor, y al esplendor del conocimiento ni al entretenimiento.


Con El viaje al amor cerró la segunda parte de una trilogía centrada en ofrecer las respuestas y conocimientos científicos más recientes a las grandes preguntas que afectasen a la mayor parte de la gente. Felicidad, amor... ¿Qué queda ahora? ¿La muerte? ¿El poder? ¿La búsqueda del placer?


He reflexionado sobre la felicidad. Ahora falta explicar por qué, a pesar de todo, la gente es capaz de generar una capacidad infinita para hacerse infeliz. Esto tiene que ver, primordialmente, con sus mecanismos de decisión. Me interesa estudiar, sobre todo, el funcionamiento de unos mecanismos de decisión que le impiden a la gente de la calle ser feliz. Disfrutar de la vida antes de la muerte, y no después.


¿Alguna vez creyó en dios desde el punto de vista religioso?

Como dice el filósofo norteamericano Daniel Dennet, "si Dios existe, se manifiesta muuy poco". El proceso científico, en la medida que se va ampliando -hoy sabemos por qué brillan las estrellas cuando lo desconocíamos en los años treinta-, va reduciendo el campo que se sigue interpretando recurriendo a fenómenos sobrenaturales. Falta mucho tiempo, no lo veremos en vida, para que la joven ciencia domine el panorama.


Ha hablado en varias ocasiones de los cambios que se producirán en nuestra especie gracias a la fusión entre tecnología y biología. Se ha referido a cómo no dentro de muchos años, la nanotecnología permitirá que nuestro cuerpo reduzca o elimine los efectos del envejecimiento. Pero ¿no cree que la inmortalidad es un hecho? Esto es, la materia orgánica se transforma continuamente y los conocimientos siguen actualizándose como una gran base de datos suprahumana, independientemente del acceso que tengamos a ellos.


Alguien ha calificado el fenómeno al que se refiere "el final del paréntesis darwiniano". En la evolución presidida por la supervivencia de las especies el proceso era extremadamente lento y costoso. Desde hace muy pocos miles de años todo ha cambiado. Es como si hubiéramos retrocedido, gracias a la difusión de la cultura horizontalmente, a un tiempo inicial de la vida en el que la diversidad genética se garantizaba de maneras más sencillas y variadas. Yo imagino muy bien a mis nietas manipulando genes de distintos organismos y plantas en su cuarto de estar.

¿Se podrán descargar las informaciones que guarda nuestro cerebro en un ordenador alguna vez o cargar nuestro cerebro con programas y conocimientos tal y como ilustraba en su día la película Matrix?

Ahora sabemos ya focalizar nuestra atención sobre determinados circuitos cerebrales en los cuales podemos interferir. La idea de modificar circuitos para cambiar comportamientos va guiada por el deseo de ayudar a enfermos que tienen un trastorno neurológico psiquiátrico. Pero, obviamente, hay toda clase de posibilidades en sujetos “normales”. La pregunta entonces es ¿qué es normal? Si podemos acelerar el aprendizaje cuando un niño quiere aprender a tocar el piano, lo podemos hacer. ¿Eso es bueno? ¿Lo deberíamos hacer? Se abren todo un número de cuestiones éticas que son muy importantes. Hay cosas que podrían hacerse y que tal vez no debieran emprenderse todavía porque no se conocen con precisión los detalles o efectos secundarios si los tuvieran.


Usted nació cuando comenzó la guerra civil. Ha sido político durante las primeras elecciones democráticas. En los últimos años se ha debatido sobre la necesidad de recuperar la memoria histórica para reparar heridas o bien imponer un silencio para evitar abrirlas. ¿Qué cree que permanece y qué se ha superado de aquel conflicto?


La guerra civil española pone de manifiesto el peso de la Historia en la memoria. Es enorme. No es cierto que los países con menos Historia a sus espaldas como EEUU tengan nada que envidiar a los que tienen demasiado. La Historia puede ser tan pesada de llevar y paralizante que más que un activo ha representado casi siempre un pasivo. A nivel molecular e individual, además, hoy sabemos que la memoria no solo sirve para recordar el pasado sino, sobre todo, para imaginar el futuro.

De todos los descubrimientos científicos recientes, señáleme tres que hayan transformado (o estén por hacerlo) nuestra civilización.


Justamente el peso de la memoria. El descubrimiento copernicano de que no somos el centro del mundo, ni de nada sería el segundo. Y el etercero, el principio de incertidumbre de Heisenberg que nos impide hablar de certeza, sino solo de probabilidades.


Cambio climático; descubrimiento de nuevas fuentes de energía; reparto, gestión y escasez de recursos; expansión por el universo; robots y cyborgs; los límites de la clonación; el aumento inimaginable de la esperanza de vida; el descubrimiento del funcionamiento y las capacidades del cerebro humano... Son algunos de los temas abordados por la ciencia actual. ¿Cuáles cree que son y serán en un futuro inmediato los problemas a los que la humanidad deberá enfrentarse prioritariamente?


Los dos primeros que acaba de citar sin lugar a dudas. El descubrimiento de nuevas fuentes de energía y cuidado de la naturaleza. La falta de renovación en materia de energías apunta a un colapso posible del desarrollo económico. Por eso es grave. En cuanto al impacto sobre el cambio climático de nuestros propios impactos sobre la Naturaleza sabemos muy poco todavía. Y, seguramente, podremos hacer menos aún. Pero no podemos seguir viviendo en la ignorancia de cómo evoluciona la Naturaleza, simplemente, porque lleva mucho tiempo.


Imagine a España como una empresa a la que le piden reflotar y darle una nueva posición en el mercado. ¿Qué déficits principales encuentra en esta empresa, cuáles son sus valores explotables y qué haría para situarla en una posición más competitiva en el mercado actual?


El activo principal de esa empresa con relación a los demás países competidores, radica en una mayor receptividad que otras naciones europeas a lo que viene de fuera. Los españoles siguen más abiertos a aplicar cosas que los demás han desarrollado que los franceses y alemanes, por ejemplo. Menos que durante el periodo de la transición política, pero más receptivos todavía. El principal defecto es la falta de cultura política que lleva a sus ciudadanos a ser muy sensibles a la injusticia social y diferencias de clases, pero ignoran la necesidad de que el Estado y los ciudadanos sean iguales frente a la ley común. El Estado está blindado con relación al ciudadano y eso coarta enormemente sus iniciativas. La mayor desigualdad en España es la desigualdad entre el Estado y el ciudadano, mientras que la gente sigue obcecada en otro tipo de desigualdades.


Como economista ¿qué consejos básicos daría para evitar las consecuencias de la crisis y para no caer en situaciones de pánico?


No ponerse invariablemente del bando de los perdedores. A la hora de predecir el futuro siempre existe la posibilidad de que aparezca un cisne negro cuando la mayoría de los cisnes son blancos. Y desconfíen de la gente que se toma muy en serio a sí misma.


¿Nos queda mucho todavía para llegar al fondo del pozo?

Sólo se aprende con los errores. Hemos cometido tantos que seguiremos aprendiendo durante mucho tiempo

¿Por qué las crisis son positivas?


Obligan a replantearse la Misión, los objetivos para alcanzar esa Misión y los Procedimientos para cumplir esos objetivos. Los homínidos -al contrario de otras especies- no saben moverse estratégicamente sin ser conscientes de dónde vienen y a dónde van. Sin decirse unos a otros los objetivos que tienen que cumplir. Somos muy gregarios. Y desde luego sin ponerle hilo a la aguja. Las crisis pueden ser una ocasión para perder esa gran oportunidad de fijar de nuevo el camino o para encontrar una explicación de la necesidad de sus esfuerzos.

¿No se cansa nunca, señor Punset?


No he tenido nunca este sentimiento. La mosca del vinagre -que tiene un DNA muy parecido al nuestro- cuando no trabaja sueña; es decir, aprende.

El año pasado, el sector editorial vivió un aumento que contrasta con la parálisis o descenso en picado de otros sectores. ¿El libro es ajeno a las crisis o es el mejor remedio para cuando pintan bastos?


La cultura es un medio de garantizar la diversidad a nivel horizontal casi sin esfuerzo. Antes, se hacía vertical y generacionalmente. Para que sobreviviera una especie hacía falta que sucumbieran otras. Era muy lento y costoso el cambio. Gracias a la cultura es gratis, veloz y llega a todas partes.


¿Qué está leyendo ahora mismo?


Estoy escribiendo y leyendo sólo lo necesario para escribir.

¿Cuál es su Trinidad científica?


Copérnico: No es verdad que seamos el centro del universo. Heisenberg: No podemos predecir, solo pronosticar probabilidades. Gould: No hay propósito en la evolución.

¿Le cuenta cuentos a sus nietas?


Pocos. No sabía lo importante que era y creía no tener tiempo

¿Y es capaz de reírse con las parodias que le hacen?


¡Vaya! Me emocionan.


Por último, ¿le ha enseñado algo la enfermedad?

Que el altruismo y la moral innata que precede a la implantación de las religiones, será la mentalidad del futuro.


(1): Entrevista realizada en junio de 2008. Publicada por Héctor Márquez en la revista Mercurio septiembre 2008.

martes, 29 de julio de 2008

Llevo monstruos en el bolsillo




Veníamos de la playa. Miranda y yo. Al pasar por la sala de exposiciones del Rincón de la Victoria, el castillo de Bezmiliana, me acordé que un compromiso de última hora me impidió ir días atrás a la inauguración de una exposición que aún estaba colgada.




-Hostia, ¿por qué no vamos un momento a verla? Me quedé con mal rollo de no haber ido. Y a mí me encanta Teté.


-Si está abierto todavía, genial.



Estaba abierto y conseguimos aparcar en la puerta. Allí estaban las piezas. Solas, salvo por el acompañamiento de la persona que abre y cierra la sala. Esperando nuevos vistantes para desesperezarse.




Teté -María José- Vargas-Machuca es malagueña. Lleva años pintando y haciendo grabados, cerámica, esculturas, todo tipo de objetos. Es una artista única, que domina el dibujo, la composición y la expresividad como quiere. Siempre con atisbos surreales y expresionistas. Sus obras cuentan historias a través de extraños personajes. Dominadora del trampantojo, creo que si Tim Burton la conociera se enamoraría enseguida de ella. Es capaz de darle alma a una penca seca. Es como llevar monstruos en el bolsillo, entre los botones de colores y los caramelos derretidos.




En esta muestra hay piezas recientes. Cuadros, instalaciones y unas cuantas esculturas. Usa muchos materiales que la mayoría tiraría al cubo de la basura. Son particularmente hermosas sus piezas sobre la memoria. Esos panteones diminutos donde con dibujos se recrean fotografías de personajes de una historia perdida en el tiempo, encerrados en vitrinas o sobre una mesita de noche. Asombran siempre sus mujeres pelirrojas, sus viñetas sobre el amor y el deseo, vistas con una extraña combinación absolutamente equilibrada entre ternura y sarcasmo. Porque Tté es muy divertida. Brutal y melancólicamente divertida. Una especie de Ofelia punky o de Pippi Langstrump con las uñas afiladas. Un poema de su hija, la también genial María-Eloy García, convertido en pintura por la propia Teté, corona la entrada.
Miranda y yo miramos los precios. Si tuviéramos un duro nos llevaríamos muchas piezas. No sé si vende mucho o poco, no sé si ya Teté está de moda. Sólo que las revistas especializadas de arte contemporáneo no suelen acoger a artistas que no están en la onda de lo que curadores, comisarios y críticos de arte al servicio de compradores de arte deciden que es lo que hayqueveryloquehayquehacerloquehayquereseñar. No suelo leer nada de Teté en Arte y Parte, Lápiz, Exit o Babelia. Mal hecho. Pero pienso en cómo hay enormes artistas que, por su singularidad, potencia expresiva y obra original, deberían estar mucho más protegidos, promocionados y estimulados. Reconocidos, en suma. No sé si esto a Teté le importa un pimiento o no. Vistas sus obras, imagino que es de las que si algún día vienen las medallas y las antológicas en Gugenheim, la pillarán inventando personajes en su estudio.



No sé si ya han quitado la exposición o aún puede verse. Si se la han perdido, búsquenla en otras salas. Te arrebatará o no, pero siempre tendrás que rendirte a la evidencia. Es buena. Jodidamente buena.

lunes, 21 de julio de 2008

Histrión Teatro y aquellos maravillosos años: la memoria como terapia


Tras la representación de Dios, de Woody Allen. En el salón de actos del Instituto de Martiricos. Hace 27 años.

Llegados a cierta edad solemos hacer balances de nuestra vida. Relamemos los días vividos, lo que recordamos de ellos hasta limpiarles las aristas, los dolores de articulaciones, el disgusto mortal de un fracaso, las envidias o el insomnio y nuestras torpezas. Hacemos nuestro Director Final Cut con las películas de nuestra vida hasta dejarlas impolutas, perfectas, casi salidas de un guión.

-¿No te acuerdas de aquel día a la salida del instituto? Nos lo pasamos de puta madre. Tú no parabas de reírte con mis ocurrencias.

-¡Pero si te llamábamos el lacio por la poca gracia que tenías! Eras capaz de convertir un chiste descojonante en un pésame...

Así la memoria. Total, ya los neurobiólogos y los psicólogos nos llevan contando con experimentos lo que ya sabíamos: cambiamos hábilmente los autorrelatos de nuestra vida desde el mismo instante en el que se produce para que se adapte a la visión del director, para evitar vergüenzas, sentimientos de culpa, decepciones o dolores.



Al acabar la histrioneida. Casi 30 años después.



Viene esto a cuento porque hace una semana nos reunimos en casa diez supervivientes de lo que hace muchos años fue un grupo de teatro amateur. Yo hoy tengo 45 y cuando entré en el grupo de teatro del instituto de Martiricos, 17, así que pueden hacer las cuentas. Nos reunimos después de muchos años sin vernos o bien muchos años de apenas saludarnos por la calle con un gesto fugaz. Las vidas de cada cual han elegido caminos muy diferentes pero parecidos en el fondo. Las arrugas, las grasas o las canas se nos han instalado a cada cual con diferente generosidad. Nos sigue gustando charlar, reír, imitar, contar y refelxionar. Lo cierto es que la reunión dejó una impresión común: nos lo pasamos todos de puta madre. Todos nos reconocíamos.

-Joder, parece que estuve hablando contigo anteayer. ¿Sigues con tu chico? ¿Cuánto hace ya que os presenté? ¿Diez o doce años, no?

-Ahora cumplimos 19 años juntos.

-Me cago en la puta... Cómo pasa el tiempo, qué fuerte.



Hace una semana. Y no perdemos el apetito...

El grupo de teatro se acabó llamando Histrión. Nació en el Instuituto de Martiricos, ya dije. En el curso 1979-1980. De la mano del profesor del la Escuela de Arte Dramático y actor malagueño, Leo Vilar, fallecido hace muy pocos años. La afición al teatro dejó su huella en casi todos. Varios estudiamos Arte Dramático y tuvimos un tiempo de vida teatral. Algunos siguen haciendo teatro. Algunos dan clase de teatro y siguen trabajando en ello. Algunos viven de ello. Alguna hay que se ha convertido en una famosa y respetada actriz, que a punto ha estado de llevarse un goya recientemente. Otros no han vuelto a subirse a un escenario. Pero todos, todos, confirman que aquellos maravilosos años sí fueron, en realidad, maravillosos. Necesarios. Por más que nuestro recuerdo se empeñe en actuar limando aristas y olvidando asperezas. Pusimos en pie cinco obras de teatro: Dios, de Woody Allen; En un nicho amueblado, de Jesús Campos García; Con un cierto olor a Navidad, un recital poético con textos de varios autores; La infancia de Picasso, una animación sobre un texto de un servidor escrita con motivo del primer centenario del nacimiento del pintor; El triciclo, de Fernando Arrabal y Los gemelos, de Plauto). De parte de nuestras cenizas surgió otro grupo de teatro, Brea Teatro, que aún, de tarde en tarde, estrenan piezas originales de la autora Mercedes León. Casi 50 personas colaboraron en algún momento con el grupo que fue, para muchos, nuestro laboratorio de iniciación sentimental, nuestro primer aprendizaje serio de que el trabajo colectivo da frutos y satisfacciones que ningún logro individual consigue y, sobre todo, un espacio donde canalizar las rarezas expresivas de tanto creativo adolescente.



Año 81. Estuvimos en el primer homenaje que la ciudad le hizo a Picasso. Antes de todas las fundaciones y museos.


En la reunión de hace una semana salieron a la luz fotografías y antiguos programas de teatro. Cartas con 25 años de historia que parecían escritas anteayer. Películas de lo hecho anteriormente. Fogonazos de talento, inteligencia y buen humor. Llamadas de teléfono o mensajes con el "ahí estoy con vosotros aunque no pueda ir". Abrazos y risas. Muchas risas. Muchos abrazos.

-Te echo de menos más de lo que podía imaginar.

-Yo también.

-Que esto no se quede aquí, por favor. Sigamos viéndonos.

-Claro que sí. No perdamos el contacto.

-La próxima hago yo de comer. Y llamamos a Carlillos.

-Yo tengo el teléfono de Jotajota. Que si hacemos esto otra vez le avisemos.

-¿Te acuerdas del chiste aquél de la vela que contabas, Washi? Siempre el mismo. No había quien te entendiera. Peor nos desconjonábamos todos.

-La verdad es que no me acuerdo como era.

-Pero nos reíamos todos.

-Sí. Nos reíamos todos.

Después del reestreno del espectáculo Dios. En un bar de Martiricos. Estamos casi todos.




(A Juanan, a Antonio, a Paco, a Nuria, a Rafael y Antonia, a Washi, a Javier, a Juanmi, a Leo, a Carlillos, a Triqui, a Paca, a Deli, a Salud, a Susana, a Arturo, a Cristina, a Casto, a Jotajota, a Jose Rueda, a Adolfo, al coreano, a Manoli, a Alfonso y Aurora, a Mati, a Pedro, a Jose Antonio, a Carmen, a Maricarmen, a Mayka, a Guillermo, a Ana, a Enrique, a Elisabeth, a Rafa... y a todos los que formaron parte, de una u otra manera, de aquella maravillosa aventura).

lunes, 14 de julio de 2008

Zulueta, por fin


Zulueta, acompañado de Eusebio Poncela, en el último Festival de Málaga de Cine Español donde le homenajeron con por Arrebato.


Veo en casa con Miranda un documental realizado por Andrés Duque sobre Iván Zulueta, IvanZ. Una entrevista hecha durante tres días en el microcosmos del realizador de Arrebato, la casa familiar de Donosti. Ahí estaban los álbumes que saca en la película, hablando a través del personaje que interpretaba -que 'era'- Will More, su alter ego, el peterpan que se negaba a crecer y que para ello se enganchaba con pasión a su memoria, a los amigos y al caballo. A la pausa.



Zulueta y Will More durante el rodaje de Arrebato.

Zulueta (http://es.wikipedia.org/wiki/Iv%C3%A1n_Zulueta), como Rimbaud, como cualquier niño/adolescente muy inteligente que ha tenido demasiado estímulo en su vida infantil y que por ello se proyecta tan sensible como consciente, hizo una obra única, irrepetible, trazo seminal y epitafio al tiempo. Arrebato fue referente de una generación completa que vio en aquella extraña y desasosegante película el principio y el fin del cine español como experiencia de sacudida interior. Entiéndaseme. Hay películas que nos atacan por dentro, independientemente de sus cualidades técnicas, sus habilidades narrativas o su ortodoxia. Lynch tiene algunas. Varias. Arrebato es una de ellas. Y pocas más encontraremos en nuestro cine patrio.





En ésa escena tan citada, -tan similar en su capacidad mitómana al monólogo de Rutger Hauer haciendo de Roy Batty en la escena (semi) final de Blade Runner- donde Will More le enseña el álbum de cromos de Las minas del rey Salomón a Eusebio Poncela -el otro alter ego de Zulueta en este film- se escucha:






"Dime, ¿cuánto tiempo te podías llegar a pasar mirando este cromo?...¿Te acuerdas?...¿Y éste?...Y ¿esta orla?...¿Y esta página?...¡Años, siglos...Toda una mañana...! Imposible saberlo, estabas en plena fuga... éxtasis...colgado en plena pausa...¡Arrebatado!".




Yo, que tenía de casa de mis abuelos ese mismo álbum, y que ahora lo enseño a quien por mi casa se acerca y guarda en su mirada algo de aquel brillo melancólico de saberse demasiado consciente demasiado pronto, entendí mejor que otros lo que significaba el arrebato, el deseo de detenerse, de vivir en la pausa eterna. Dice el propio Zulueta, muy mejorado de años anteriores, en IvánZ en un momento de la entrevista, mientras da detalles de cómo va su situación económica:

-Ocuparse es un coñazo.





Es muy útil para fans este documental sobre el realizador, un fenotipo más habitual entre artistas de lo que pueda parecer. Lucidez y cobardía. Conciencia y dependencia. Sensibilidad, inteligencia y pereza devenida en incapacidad. Hermosa decadencia. Los planos finales de Zulueta como un joven arrugado hablando de su futuro en asilo o en balneario son impagables. Como lo es su casa cubierta completamente de enredaderas y él con un albornoz azul y un cigarrillo hablando de los travellings que le haría a esa fachada si tuviese dinero. Como lo es la aparición de su madre jugando a no enterarse de nada, hablando de perros, con la que entendemos a otros personajes de Arrebato, los que interpretan Marta Fernández Muro y Helena Fernán Gómez (¿sabían que la dobló Pedro Almodóvar en la película?), y su ingenuidad "¿deliberada?".


Zulueta al menos nos dejó dos films (Un, dos, tres, al escondite inglés y Arrebato), dos mediometrajes (Párpados y Ritesti), la realización de un programa de música pop en TVE (Último grito) y varios cortos, la mayoría en Super-8 en los que adelantaba recursos de aceleración de imágenes después explotados hasta la saciedad. Muchos fragmentos de ellos se pueden ver en Arrebato como piezas realizadas por el personaje que interpreta Will More. Como gran artista plástico que era y es, también realizó decenas, centenares de carteles de cine -de las de Almodóvar, varias- y nos hizo más míticos a dos actores fundamentales del cine español contemporáneo: Eusebio Poncela y Cecilia Roth. Y al igual que A las puertas de la percepción de Aldous Huxley es el ensayo del LSD, o Alicia en el País de las maravillas es el relato enmascarado de las alteraciones de la percepción que provocan hongos, hash, opio o láudano, Arrebato es la película de la heroína. Su la cinefilia y la cinefagia. Pero tampoco quiero hacer una tesis.




Encuentro en la edición digital de ADN este texto del realizador del documental, Andrés Duque (vid. entrevista al realizador en http://www.blogsandocs.com/docs/?p=152), que, por ilustrativo, es últil. Ahora, que acaban de sacar una edición especial de aniversario de Arrebato, con dos discos, material inédito y este documental que ya tiene tres o cuatro años, viene a cuento.





"La invitación a escribir un texto sobre mi experiencia haciendo el documental Ivan Z coincidió justo con una llamada del propio Iván. Está muy entusiasmado con la reedición de su Arrebato. Hace siete años que le conozco y nunca le había sentido tan contento y con ganas de hacer películas.


La oferta está hecha, cuando se encuentre en condiciones, me iré a su casa con una veintena de cartuchos de película súper 8, cámara digital y ordenador portátil con la idea de trabajar en alguna idea suya. Hubo un momento en el que perdí las esperanzas de que esto llegase a ocurrir, pero hoy, tuve la sensación de que las ganas le están volviendo a quitar el sueño.


Si hay algo que me intriga es ¿qué querrá filmar hoy Zulueta? A veces me imagino la historia de una doméstica llamada Débora Dora, enganchada a los tebeos y testigo de las excentricidades y tormentos de una adinerada familia atrapada en su propia casa. También me imagino al propio Iván en el ático filmando rincones que él sólo conoce y donde se esconden Freddy Krueger y Blanca Nieves, aliados de un imaginario infantil y perverso. Pero el Iván que todos conocemos es ahora otro.



Así que posiblemente salga con algo que no esperaríamos de él. Tengo pendiente viajar a Donosti y hablaremos sobre esto. Es un reto que quiere asumir. Sin ánimos de esperar resultados inmediatos. Volver a experimentar con la imagen y esperar fotogramas rojos cuando los cartuchos de Súper 8 estén revelados. Coger una cámara digital y entender de qué va todo eso del vídeo. La regla será, tal y como una vez nos planteamos hacer el documental, que no hayan reglas.


Iván se planteaba el cine como una razón de vida y no como una razón de sustento. Esto es un principio muy válido pero acabó convirtiéndose en una carrera cuesta arriba. Le llaman autor de "culto" e incluso "maldito", pero dejemos de lado las etiquetas, Iván pertenece a ese grupo de cineastas que no encontraba cabida en las salas de cine españolas por revoltoso y por que hacía, con brillantez, lo que le apetecía. Si de algo estoy seguro es que ese espíritu no lo ha perdido, sí en cambio, la cinematografía española.


Entrar al mundo de Iván no es fácil. Hay que haber sido niño y tener plena conciencia de ello. Hay que entender la psicodelia como un mal necesario y hay que renunciar al siempre bien ponderado decoro. Razones suficientes para que retome sus ideas y se ponga a rodar.


Sobre el documental Ivan Z he contado en varias ocasiones que fue un chispazo que ocurrió después de un primer visionado de la película Arrebato en la Cinemateca de Caracas, cuando era un enano y de pronto sentí cómo la película se dirigía a mí de una manera que no había sentido antes. Me dejó profundamente perturbado, sabía que la película escondía secretos que tenían que ver conmigo y que de alguna manera me invitaba a desvelarlos haciendo mis propias películas. Lo que hago ahora poco tiene que ver con el cine de Zulueta, sin embargo su pasión por el cine fue de gran inspiración para mis primeros trabajos videográficos.


Cuando llegué a España conseguí contactarle a través de un amigo y a partir de entonces creció una amistad que siempre he valorado. Sobre el rodaje, no hay mucho que contar, fueron tres tardes de conversaciones tranquilas sobre temas difíciles de su vida. Confesiones y cinefilia, todo a la vez. Recuerdo verle el segundo día de grabación con una libreta en la mano donde había apuntado cosas que había olvidado contarme y que creía necesarias para el documental. Todo un detalle.


Hay una escena en el documental, que para mí cierra el círculo que se abrió hace dieciocho años y es el momento en el que me enseña sus álbumes de Walt Disney y el de Las Minas del Rey Salomón que aparecen en la película Arrebato. Hay un cromo donde aparece dibujado el mapa del tesoro con una enorme equis. Me grabé poniendo el dedo en la equis y volví a sentir el chispazo que tuve la primera vez que ví la película. Sensaciones como estas son irrepetibles y difíciles de explicar, pero cualquiera que haya visto Arrebato me puede entender. El cine y la vida son la misma cosa".


Efectivamente, cualquiera que la haya visto puede entenderte, Andrés. Hoy he entendido más cosas de Iván tras ver la película. Y de mí mismo, también. Y de la fascinación por el cine. Y de la relación entre el creador y su obra. Al fin y al cabo, me ha dicho varias veces un amigo escritor, José Antonio Garriga Vela, cada persona tiene una sola historia, única, en la cabeza y en su alma. Si la logra sacar fuera y continúa dedicándose a la profesión de contador, lo único que hará a partir de entonces son variaciones sobre el mismo tema.


A Iván Zulueta hay que agradecerle, además, su radicalidad. Supo que sólo tenía una bala en el revolver y la disparó con pasión. Seguir disparando no tenía sentido. Al cabo, había logrado, para siempre, quedarse detenido en una pausa. El éxtasis completo. Y muchos nos quedamos, al menos en parte, allá, absolutamente convencidos de que nos habían retratado desde dentro del espectro.