

Cathy Claret
(Sábado, 24 de octubre, 20 horas. Sala Gades de Málaga. C/ Cerrojo. En el conservatorio de Danza. 5 euros).

Cathy Claret
(Sábado, 24 de octubre, 20 horas. Sala Gades de Málaga. C/ Cerrojo. En el conservatorio de Danza. 5 euros).
"¿Qué quiere un concursante de Gran Hermano? No quiere tener más valor, sino más precio. Quiere que le paguen por ser quien es y que le reconozcan por la calle por ser lo que es, y no por lo que hace. El signo de los tiempos."
Hoy, en El País, Enric González rematando su artículo diario. Sustituyan GH por cualquier persona en esta sociedad de mercado.
(Por cierto, Portugal tremendo).
Dentro de cinco horas deberé estar despejado para empezar un curso-taller llamado Cineastas sin cámara que dirige uno de los creadores fílmicos más interesantes que actualmente andan en activo, el catalán Isaki Lacuesta. Entra dentro del programa del Málaga Cinema que ha enjaretado el nuevo director del Área de Cultura de Diputación y viejo amigo Juan Antonio Vigar. Además de haber sido seleccionado para recibir el curso, que culminará el jueves a las 18.30 con una masterclass de asistencia libre en el Centro Cultural Provincial de Ollerías, también colaboro a través de mi empresa, El Pez Doble, con la producción de un concierto incluido en el programa del Málaga Cinema: el que ofecerá el viernes a las 22.00 el fabuloso guitarrista neoyorquino Gary Lucas, miembro que fuera de los Captain Beefheart, coautor junto al malogrado Jeff Buckley del impresionante Grace, y uno de los mejores guitarristas eléctricos del mundo. Gary vendrá a ofrecer su perfomance en directo sobre la proyección del filme expresionista alemán El Golem. Ya lo llevamos el pasado noviembre a la Seminci de Valladolid con un éxito absoluto y dejó al público asombrado en la butaca.
Pero no andaba insomne para hablar de Gary, que ya lo haré mañana o pasado, sino de Isaki, uno de esos creadores que han hecho del cine una forma de vida y un continuo ejercicio de experimentación entre realidad y ficción, prosa y poesía, representación y realidad. Resulta que tras un día de desconexión con Miranda y Eva en una playa llena de limo o fitoplancton marrón me propuse repasar las dos pelis que había visto de Isaki -que áun no he podido ver La leyenda del tiempo- Cravan vs. Cravan y Variaciones Marker, para ir a tono y separarme del modo productor que estas semanas anda atrayendo casi toda mi energía. Y así andaba, ya en medianoche, viendo el making of del Cravan -documental sobre las fronteras entre realidad y ficción a partir de los esbozos que quedan de un personaje real que creó su propia leyenda, el poeta y boxeador francés Arthur Cravan (http://es.wikipedia.org/wiki/Arthur_Cravan)- cuando el sueño me atrapó sobre la banda sonora de Pascal Comelade hecha para el documental. Otra más: Pascal -e Isaki- era uno de mis objetivos desde hacía años para La Música contada, y precisamente su biografía en cómic hecha por el dibujante Max la había guardado en la estantería un par de horas antes. Y era, en fin, que en el making of andaba Isaki entre rodajes, hablando con sus actores sobre la película cuando una ensoñación profunda me cerró los ojos y me incluyó en el filme. Y así me vi en la película sobre la película en medio del making of, enterito hecho materail de extra de DVD. Allí estaba de pronto, algo asombrado, tras el fin del rodaje de al película en una fiesta hablando con Isaki y contestándole a su pregunta de y tú quién eres:
-Me llamo Héctor, pero aún no me conoces. Dentro de unos años me conocerás en un taller sobre cineastas sin cámara y me darás clase.
El Isaki de mi ensoñación era tan alto como Cravan o como el alter ego que usa en su película. Mayor que yo -ahí veo a Freud, vaya- y eso que es doce años más joven que yo y de complexión física parecida a mí. Tras la confesión transtemporal me invitó a una cerveza en un bar y seguimos hablando. Estaba muy pálido y por alguna extraña razón creyó en lo que le decía. Añadió algo así como que con aquella película pasaban cosas muy raras.
Ahí me desperté. Miranda dormía a mi lado y la peli ya estaba en sus créditos. He intentado dormir pero resultaba imposible. Debía escribir esto, me he dicho, mientras me preguntaba si Isaki se acordaría de la premonición que le dije siete años antes y ahora, de golpe, recuerdo dentro de un sueño.
PD 12 horas después: He llegado, aunque diez minutos tarde, al taller de Isaki. Me he sentado en primera fila mirándole con atención, no sólo interesado en lo que contaba o proyectaba, sino como esperando que me reconociera de alguna forma. Sea por las mínimas horas de sueño o por lo hipnótico de la sesión toda la mañana parecía continuacióndel sueño. He participado todo lo que he podido -eso es habitual, tímido para eso no soy- y me he ido a tomar café con él en el descanso. Le he contado todo y le he invitado a La Música Contada. Parecía reaccionar con la misma sensación habitual a este tipo de coincidencias. Recordaba algo de La Música Contada. había recibido mis mails alguna vez, sí. En el bar donde tomábamos café estaba trabajando la chica búlgura que hasta hace un año limpiaba en mi casa, Vania. Tras venir a saludarme con alegría se ha tropezado con el camarero que traía nuestros cafés y éstos han bañado a un caniche muy peladito que tenía sometido en el suelo con sus órdenes en un extraño idioma una no menos extraña cliente de rasgos asiáticos. A mi lado, ahora mismo, en la fotografía de un calendario de cine, Audrey Hepburn sostiene eternamente un perrito diminuto en su regazo. Durante la mañana he comprobado que Isaki era más alto de lo que recordaba. Durante el curso ha lanzado vídeos de Resnais, de Marker, de Leni Riefenstahl, de Jean Gabriel Periot, de Godard, de Len Lye, de Esfir Shub, de Vertov, de Einsestein, de Medvedkine... He estado esperando un fotograma perdido, donde reconocerme, como el Zelig transformado en nazi en la película de Woody Allen. No ha sucedido aún.
Se llama Álvaro. De apellido Gastmans. Es medio belga medio malagueño. Tiene alrededor de los 30. Estudió derecho, pero no ejerce. Ha sido líder o miembro de varias bandas locales hasta que, por fin, se ha decidio a liderar un proyecto menos punk o mod y se ha tirado al barro de ser un neochanssoniere glamouroso y distante de la mano de Conde, el compositor, músico, arreglista y productor musical pop menos reconocido y más prolífico y brilante de la escena andaluza. Gastmans canta, toca el piano, compone, toca el bajo y es dibujante de cómics e ilustrador. Suyas son las ilustraciones para el cartel de MálagaFrita. Es uno de los miembros del proyecto colectivo MálagaFrita y tocará en el I Festival Málagafrita en el Teatro Cánovas (21.00 horas 5 euros) el día 12 de junio junto a Caradefuego.
Aquí os dejo un clip de una de las canciones de su primer disco Nouvelles du grand possible, editado por Dress excess records. El clip es de Alfredo López.
Aquí un vídeo suyo:
En apenas 11 días ya veremos los primeros pasos de MálagaFrita, un nuevo proyecto que capitaneo y donde hay mucha gente embarcada. Y más que ojalá se vaya embarcando. Meter a mucha gente en un mismo barco suele ser complicado. Y más si el barco aún se está construyendo y no se sabe bien cuál será la ruta. Para que entren tripulación y pasajeros deben hacerlo sin perder su capacidad de decidir dónde y hasta cuándo, cómo y de qué manera estar y a la vez comprometerse con ello. Tratándose de artistas, de creadores, resulta aún más complicado. Pero sin ninguna duda es mucho más estimulante. El equilibrio entre el esfuerzo y el bien común colectivo y la búsqueda individual de modos expresivos y reconocimiento exclusivo deben mantener siempre un frágil equilibrio. Todo creador debe ser algo iconoclasta para serlo de veras. Pero a la vez debe intentar dejar claro en nombre de qué o quiénes está hablando, empezando por dejar lugar y voz a todos los que nos pueblan, callan, mutan, mueren, crecen a cada rato. Vanidad, compromiso, generosidad, entusiasmo, independencia, autenticidad, voluntad, trabajo, libertad de expresión, son muchos ítems a tener en cuenta en el trabajo artítico y en su difusión. Hoy hacer y estar empiezan a ser casi la misma cosa. Pero aún no son la misma cosa. Hay que currarse la visualización de forma trasversal. Y hay que desplegar la aritmética del apoyo de manera constante. Lo cierto es que esto, este MálagaFrita cada vez se parece más a un proyecto colectivo. Y eso pone. De hecho, es lo único que pone. Para eso se está aquí. Si no se generan redes e intercambios; si no se gana conocimiento, reconocimiento, estímulos y cambios, si no se aprende y se comparte ¿para qué todo esto?
Desde hace muchos años que formo parte de los mundillos relacionados con la creación, la expresión artística y la comunicación. Ya contaré mi historia en otro momento. Estábamos con este I Festival MálagaFrita que tendrá lugar en el Teatro Cánovas del 11 al 14 de junio, donde cada actuación incluye 2 grupos musicales, shows y minimonólogos teatrales, proyección de pieza audiovisual y miniclips, así como la posibilidad de llevarse un sampler en cedé de los grupos y un cartuchito de chanquetes búlgaros. Es proyecto de mi empresa, El Pez Doble, y cuenta con el auspicio de la Consejería de Cultura de la Junta. Echan una mano económica también los del Proyecto Lunar de la Consejería de Innovación de la Junta con la cartelería. Y ya os puedo mostrar el cartel:
Y mañana, más.
Acaba de salir editado por Mondadori en una edición exquisita y soberbiamente traducida por mis amigas María Eloy-García y Rocío de la Maya el catálogo de Novedades ACME de uno de los genios más torturados y torturantes del mundo del cómic, Chris Ware. Me enteré por la página de mi admirada María-Eloy, poeta con habilidades performáticas y plena en su capacidad de combinar inteligencia e histrionismo (http://mariaeloy.blogspot.com/2009/05/hablemos-de-ware.html). Así que corrí a hacerme con mi dosis. Joder, que una editorial como Mondadori se decida a sacar cómics y, encima la edición sea propia de un libro de artista, es para celebrarlo, al menos entre la caterva de cuarentones entre la que me incluyo que tuvieron que leer tebeos bajo el gesto de conmiseración de los adultos de entonces que consideraban que te reblandecían el cerebro, de la misma manera que hoy los adultos consideran que el videojuego idotiza indefectiblemente a cualquier chaval que lo usa sin mueca de desprecio.
Pero es que Ware (http://es.wikipedia.org/wiki/Chris_Ware) es de todo menos alguien capacitado para reblandecerte el cerebro, más bien lo contrario, una especie de espeleólogo de automiserias disfrazado de línea clara altamente dispuesto a freírte el bienestar con muñequitos perfectamente trazados mientras tú te asombras con lo mal que puede llegar a hacerte sentir. En este catálogo de novedades ACME, Ware, tal y como antes había hecho en el fabuloso Jimmy Corrigan, el niño más listo del mundo, otra joya deliciosamente editada, esta vez por Planeta, te exige como lector una implicación física y emocional para la que sólo estamos capacitados cuando somos aún niños o adolescentes. Sus personajes son ruines, crueles, mezquinos, ignorantes, cretinos, borderlines y, aun así deliciosamente dibujados con todos los recursos más simples de la expresión artística, eso sí, con un nivel de precisión que denota la personalidad maniática y perfeccionista del autor. Colores planos, líneas definidas, círculos y líneas rectas trazan personajes que acaban siendo una suerte de clicks de Famobil o muñequitos de Lego actuando en una película gore o de porno zoofílico.
Ésta es María Eloy-García.
Ware convierte en mundo único posible un universo personal y onírico derivado de las viejas revistas llenas de anuncios insólitos del tipo "haga crecer el pelo de su calva con nuestro maravilloso producto" o "aprenda ua profesión de futuro en 15 días con nuestro método único". Sus simulaciones de esas páginas de anuncios llenas de letrillas minúsculas -por ahí radica una de las exigencias físicas que Ware impone al lector que busca penetrar en sus historietas, impidiéndole materialmente leer uno de sus cómics pensando en otra cosa que no sean las múltiples capas de lectura y las cargas de mala leche que pueblan cada palabra y cada rinconcito de su edidiciones- son manifiestos políticosociales antisistema usando las apariencias que el sistema capitalista utiliza para entontecernos y entretenernos.
Debe ser un tipo muy difícil este Ware. Su mjer revelaba en alguna ocasión lo complicado que es convivir con un tipo tan obsesionado por la perfección y por voluntad de decir y expresar exactamente lo que desea y cómo a su vez le conmovía en lo más profundo esa lucha titánica de creador con sus demonios interiores, esa voluntad de ser honesto admitiendo todos los venenos originales que poblaron su personalidad desde la infancia.
Desde hace unos meses estoy disfrutando el placer de actuar como psicopompo iniciático para Miranda en el mundo del cómic, ahorrándole caminos que no llevan a ninguna parte y llevándole directamente a piezas maestras y fuentes originales. Verla disfrutar con ello y consultarme luego pidiendo un "¿y qué leo ahora?" es algo que me hace sentirme acompañado y tremendamente útil. Cuando compré el ACME, ella me preguntó si debía empezar por ese libro y le recomendé que antes lo hiera con el Jimmy Corrigan. Una semana después no para de decirme lo depresivo que le resulta sin dejar de admirar la perfección y honestidad de su propuesta. A mí, el ACME me está revelando, entre otras cosas que ya tengo vista cansada y me obliga a quitarme una y otra vez las gafas y a ponérmelas, a no dejar ningún rincón del libro, ni sus fajillas siquiera sin hurgar, tal y como hacía de niño con los cajones llenos de libros y juguetes antiguos de casa de mis abuelos.
No voy a insitir más. Ante Ware hay que rendirse. Rendirse ante su reutilización de recursos estéticos y representativos de la historia del cómic y la historia del arte. Rendirse ante su propia rendición al esto es lo que hay detrás de la máscara, esto es realmente Matrix. Es como el Lynch que va señalando capas subterráneas de suciedad y crueldad de pesadilla bajo la aparente felicidad del american dream de los anuncios y las ilustraciones de Norman Rockwell. Big Tex, Quimby the Mouse (que es casi la venganza y el triunfo del ratón Ignacio de Krazy Kat), Jimmy Corrigan, Rocket Sam, Rusty Brown o Frank Phosphate son algunos de los personajes de las tiras que guarda y compila este fabuloso volumen. Como todo arte grande, el de Ware no permite que nadie se fíe de sus apariencias. Te exige, naturalmente, dedicación plena, que te olvides de la fastfood culture. Pero eso ya presupone a un autor que no te toma por imbécil. ¿O sí?
Pepo Pérez charlando en una cena de La Música Contada. Carlos Miranda escucha.